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Me invitaron a unos boquerones en un restaurante del centro de la ciudad de Málaga (España). No estaba el “pescao” mal frito, pero lo he comido mejor en otros momentos. Así se lo transmití al atento camarero.
Leo en el “pasaporte de las rutas gastronómicas malagueñas”, editado por Aehma[1], que en Málaga, al “pescado” se le quita la “d” y se pronuncia “pescao” e, incluso, con la denominación cariñosa y familiar “pescaito”.
Así, si quieres unos boquerones, salmonetes, jureles o pulpos, no pasa nada si los nombras: boqueroncitos, salmonetitos, jurelitos o pulpito. Pero, siempre, pedir que tengan las tallas permitidas por las autoridades, por bien de todos[2].
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[1] Sitio visitado el 16/02/2007.
[2] Fuente de la imagen: Wikimedia Commons. Imagen incorporada posteriormente; fuente: archivo propio.