sábado, 7 de febrero de 2015

Ciruela

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Velasco, 2015. La domesticación de frutos comestibles por parte de las sociedades humanas se remonta a épocas remotas y el ciruelo figura entre los testimonios arqueológicos más antiguos descubiertos en asentamientos neolíticos, compartiendo espacio con restos de higos, uvas y olivos (Spangenberg et al., 2006). Esta especie arbórea representa uno de los primeros cultivos arbóreos que el ser humano integró en su alimentación cotidiana, evidenciando una relación milenaria entre la agricultura primigenia y el desarrollo de la nutrición humana (Janick, 1998; Janick, 2005). Respecto a su origen geográfico, algunas investigaciones de carácter histórico y botánico proponen que estas drupas proceden de territorios pertenecientes al actual Irán (Albala, 2011). Posteriormente, su cultivo se expandió de manera paulatina por diversas regiones de Europa Occidental y Asia Central, existiendo registros detallados del siglo doce que describen con precisión las técnicas agrícolas empleadas para su cuidado y multiplicación en los huertos de Andalucía, en el sur de España (Ibn al-'Awwam, 1864). Durante el medievo, su cultivo se extendió ampliamente bajo la tutela de los monasterios europeos, donde se seleccionaron variedades específicas que enriquecieron las mesas y las boticas tradicionales de la época (Davidson, 2014). Este recorrido histórico de gran alcance ha permitido que la fruta se integre de forma definitiva en la cultura culinaria global, adaptándose progresivamente a las necesidades de conservación, secado y consumo fresco de variadas comunidades tradicionales a lo largo de los siglos.

En el ámbito gastronómico actual, la versatilidad de este alimento permite su consumo directo en fresco o mediante técnicas tradicionales de transformación como el secado para obtener pasas, la elaboración de mermeladas artesanalmente y la destilación de licores espirituosos de gran arraigo en regiones de Europa central y del este (Davidson, 2014). Desde una perspectiva botánica y comercial, las variedades de origen asiático que proceden de hibridaciones de la especie Prunus salicina dominan el mercado de consumo fresco debido a su consistencia firme y jugosa, mientras que los cultivares de origen europeo o Prunus domestica resultan sumamente apreciados para la preparación culinaria cocida, compotas y repostería de precisión (Boonprakob & Byrne, 2003). De igual forma, el volumen de su recolección mundial refleja su popularidad, sobresaliendo naciones asiáticas y europeas como principales productores globales de estas drupas. Más allá de sus indudables cualidades organolépticas de textura y sabor, se ha demostrado científicamente mediante análisis clínicos que la ingesta moderada de estas drupas eleva de forma medible la capacidad antioxidante del plasma sanguíneo e incrementa la concentración de melatonina en el organismo humano (González-Flores et al., 2011). Aun así, resulta conveniente moderar la manipulación e ingesta directa de sus semillas, dado que albergan amigdalina, un compuesto glucosídico que libera cianuro altamente tóxico en el sistema digestivo al ser procesado (Burrows & Tyrl, 2012). Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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Bibliografía
Albala, K. (2011). Food Cultures of the World Encyclopedia. ABC-CLIO.
Boonprakob, U., & Byrne, D. (2003). Species composition of Japanese plum founding clones as revealed by RAPD markers. Acta Horticulturae, (622), 473–476. https://doi.org/10.17660/ActaHortic.2003.622.51
Burrows, G. E., & Tyrl, R. J. (2012). Rosaceae Juss. En Toxic Plants of North America (pp. 1064–1094). Wiley-Blackwell.
Davidson, A. (2014). The Oxford companion to food (T. Jaine, Ed.; 3.ª ed.). Oxford University Press.
González-Flores, D., Velardo, B., Garrido, M., González-Gómez, D., Lozano, M., Ayuso, M. C., Barriga, C., Paredes, S. D., & Rodríguez, A. B. (2011). Ingestion of Japanese plums (Prunus salicina Lindl. cv. Crimson Globe) increases the urinary 6-sulfatoxymelatonin and total antioxidant capacity levels in young, middle-aged and elderly humans: Nutritional and functional characterization of their content. Journal of Food and Nutrition Research, 50(4), 229–236.
Ibn al-'Awwam, Y. (1864). Le livre de l'agriculture d'Ibn-al-Awam (kitab-al-felahah) (J.-J. Clement-Mullet, Trad.). A. Franck. (Trabajo original publicado en el siglo XII).
Janick, J. (Ed.). (1998). Horticultural Reviews (Vol. 23). Wiley.
Janick, J. (2005). The origins of fruits, fruit growing and fruit breeding. Purdue University. https://www.hort.purdue.edu/NEWCROP/pdfs/origins-fruit-growing-breeding.pdf
Spangenberg, J. E., et al. (2006). Chemical analyses of organic residues in archaeological pottery from Arbon Bleiche. Journal of Archaeological Science, 33(1), 1–13. https://doi.org/10.1016/j.jas.2005.05.013